
Tras un breve descanso de la jornada anterior, toca ponerse las pilas para uno de los días más completos de este año. Con seis películas por delante, desayuno rápido y ya me dirijo al auditori en Meliá Sitges, la sala más grande del festival.
Comenzando por Flux Gourmet, de Peter Strickland. Este director ya nos sorprendió en este mismo festival hace unos años con Berberian sound studio para terminar demostrando sus cualidades hace tres ediciones con In fabric. He tenido suerte de verla antes de almorzar, porque el malestar en el estómago que consigue dejar es impresionante. Una experiencia audiovisual que, aún con un guion débil y con una trama pretenciosa, no deja indiferente a nadie.
Tras una pausa necesaria, entro a Arde!, de Paco L. Campano. Una película homenaje al cine de serie B de los 70. El destape y el sexo son pieza fundamental en el film, tanto como lo fueron para el cine en esa época. La fantasía y la ciencia ficción se dan la mano para crear una obra que puede decir orgullosa que llega 50 años tarde a la gran pantalla.
El plato fuerte del día es Mantícora, una escalofriante idea salía de la mente de Carlos Vermut. Lo primero que uno se pregunta al verla es que tendrá Vermut en la cabeza para par vida a historias como esta. Una película llena de matices, con actuaciones sublimes y que trata temas muy profundos y oscuros con una naturalidad preocupante. Abre las puertas al debate sobre los límites morales y sobre en qué momento puede nacer un monstruo interior en quién menos lo esperas. Sin duda, una de las películas del año del cine español.
Con la cena aún en la boca, entro en Corten!, dirigida por Michel Hazanavicius, el remake francés de la japonesa One cut of the dead que marcó Sitges en 2018. El director de Artist nos trae una versión simpática de la película oriental que no ha tenido el mismo efecto en el público. Aun recuerdo que los aplausos y las risas en la original llenaron la sala de cine en su estreno, mientras que en este caso no. En sí, la película no es para nada mala y consigue lo que se propone, pero ni es lo mismo ni es mejor.
Termino el día con un pase doble oriental: The fifth thoracic vertebra y Demigod: the legend begins. Sobre la primera poco que decir. Una historia corta de apenas una hora que tampoco nos viene a decir nada nuevo. Demigod, en cambio, es algo memorable y diferente. Toda la película está realizada con muñecos articulados al más puro estilo marionetista. La trama es una historia de magia y divinidades chinas que no va muy allá, aunque la estética y los efectos especiales hacen de esta obra algo, como mínimo, diferente al resto.
Salgo de la sala pasadas las cuatro de la mañana. Con las calles vacías, me dirijo a la cama dándole vueltas a Mantícora. Tocará dormir como se pueda que mañana hay que volver a las salas de cine de Sitges, que este festival justo acaba de empezar.