
Ya es el último viernes del festival de cine. Por prensa no queda ni la mitad que la gente que empezó y los habituales comentamos cuáles son las últimas sesiones que nos quedan por ver. Siendo la entrega de premios mañana, hacemos nuestras apuestas por los ganadores en las distintas secciones mientras repasamos todo lo que hemos visto estos días. Cojo el primer café del día y me dirijo a la sala Tramuntana.
Allí empieza La otra forma, de Diego Guzmán. Una película sin diálogos de ciencia ficción donde en un futuro el mundo ha cambiado y las formas geométricas han invadido la vida de las personas. En un intento de ser más cuadrados, literalmente, la gente se somete a prensas que los deforman para, con los años, conseguir la perfección física: ser una pieza de ángulos rectos. Una obra de arte con una calidad estética sublime y una historia que atrapa desde el primer momento.
Pasado el mediodía, entro en el pase de La exorcista, de Adrián García-Bogliano. Con un arranque realmente aterrador, nos cuenta la historia de la hermana Ofelia y su lucha contra un demonio. Al poco de llegar al remoto pueblo de San Ramón, la monja deberá realizar su primer exorcismo y atenerse a las consecuencias de luchar contra las fuerzas del mal. Una sorpresa de película donde se puede ver la pasión del director por el terror sobrenatural.
Antes de retirarme a descansar por este día, se realiza el pase de Shin Ultraman. Del mismo director que Shin Godzilla, este film pretende traer el estilo de su obra anterior a una nueva historia basada en el superhéroe japonés Ultraman. La película no está a la altura de su predecesora y por momentos se hace algo tediosa y lenta. Aun así, es una buena película que tiene sus momentos interesantes y una calidad en la dirección, la fotografía y los efectos especiales nada desdeñable. La última sesión de hoy ha roto la mala racha de las noches anteriores.
Mañana termina el festival para la prensa. Espero un último día con alguna sorpresa y con ganas de cerrar este Sitges 2022 con buen sabor de boca.