Y llegó el sábado 15 de octubre de 2022. Este es el último día del festival de cine. Mañana se celebran los pases de cinco películas donde aquel que no pudo asistir al festival puede catar una pequeña selección de las películas. Este muestrario es sorpresa hasta el día anterior y de poco sirve para los que hemos sido habituales en las salas, pero es la mejor opción para él que no pudo.

El día empieza con Inu-oh, en presencia del director, el genial Masaaki Yuasa. Él mismo nos avisa al inicio que no es una historia estándar, que la música es el elemento principal de su obra. Tomona, un músico ciego de biwa, un instrumento tradicional japonés, conoce a Inu-oh, un ser deformado y repudiado por la sociedad con un talento innato para el baile. Juntos emprenderán un viaje musical a través del rock en una época donde nadie estaba preparado para ello. La fluidez de las animaciones de Yuasa se suma al ritmo del rock para dejarnos maravillados en la butaca.

Aun sin comer entro en L’année du requin, dirigida por Ludovic y Zoran Boukherma. Una versión francesa, satírica y en parte cómica de la mítica historia de Tiburón de Spielberg. Aunque da en el clavo con algunos mensajes sociales, carece de la acidez necesaria para meter el dedo en la llaga. Se queda a medio camino entre una película de tarde y una queja social con mala baba. Una pequeña decepción, sobre todo con el potencial que demuestra solo empezar.

Y termino el festival con Unwelcome, de Jon Wright. El director de obras como Grabbers, nos trae esta vez una película gamberra de trasgos asesinos. La historia no tiene más secretos ni giros que los esperados. Sangre fácil, actuaciones algo penosas y muertes divertidas. Todo lo que uno sabe que puede encontrar sin problemas en la cartelera de este festival. Cierto es que con actores como Kristian Nairn, Hannah John-Kamen, Douglas Booth y Colm Meaney, uno podría desear algo más que lo recibido, pero, aun así, cumple con lo que se propone.

Salgo de la sala de cine cansado después de tantos días sin casi descansar. Miro la acreditación de prensa, ahora ya inútil, que me cuelga del cuello y prefiero dejármelo puesto un rato más. Me retiro ya a casa recordando el amplio catálogo de películas que he visto en los últimos diez días. Esta tarde es la entrega de premios y tengo curiosidad por ver si mis apuestas son ciertas. Pero por ahora solo queda espera al Sitges 56º Festival internacional de cine fantástico de Catalunya en 2023.