Se iban acercando las fechas y ya se veía venir, hasta el verano quería estar en el Festival de Sitges. Un cielo sin nubes y un castigador me reciben al llegar a la ciudad. La gente, como vampiros, se esconde en la sombra de las cornisas rezando para que el festival entero no sea así. Ante mí se alza el Meliá Sitges, ondulante como un espejismo. A primera hora no se ha preparado ni la sala Brigadoon, que este año se traslada al interior del hotel porque su habitual localización está en obras. Café en mano, me voy hacia la sala esperando empezar el festival por todo lo alto. Spoiler: no pasará

Estreno este año con In my mother’s skin, de Kenneth Lim Dagatan. Unos niños hacen un pacto raro y oscuro con un hada siniestra del bosque. Esto es, más que otra cosa, una revisión  filipina del clásico Hansel y Gretel. Aunque la interpretación de los actores no es mala, la película hace aguas en muchos otros aspectos. Nada reseñable que extraer de ella. Con mala cara, salgo con prisas hacia el Prado, a ver si la cosa mejora.

Llego sudado como el que más a la sala para ver un pase doble de animación japonesa. Empezamos con Feast of Amrita, un mediometraje de terror hecho por una única persona, Saku Sakamoto. Los fondos en CGI son realmente buenos para el ambiente envolvente necesario para contar la historia. El resto, incluida la trama, le faltan horas de trabajo para solucionar los innumerables problemas que tiene. La animación pasa de 24 frames a 2 cada pocos minutos y el argumento, incluso teniendo una buena idea debajo, no sabe llegar a su final, haciendo de la segunda mitad un tedio horroroso.

La segunda película es Phoenix: Reminiscence of Flower de Shôjirô Nishimi, director de Mutafukaz y tantas otras animaciones de indudable calidad. Se trata de la adaptación cinematográfica de Phoenix: Eden17, una miniserie de Disney+, que a su vez es una adaptación de una de las historias de Phoenix, la obra manga de Ozamu Tezuka. Esta película cambia mínimamente el final de la serie, cosa que tampoco es que importe demasiado. Es una historia de ciencia ficción clásica a más no poder que padece de graves problemas, siendo el más notable que es una serie, con sus cambios de ritmo repentinos que frenan y aceleran los acontecimientos como un acordeón, para encajarlos en los finales de los episodios. Aquí, viendo la historia del tirón, este efecto se siente mal.

Decepcionado por lo recibido comparado con lo que podía ser, me voy al Retiro a ver si las cosas mejoran con Blackout. Esta película de hombres lobo sobre el papel prometía, pero una vez en la sala me borró la sonrisa de la cara. Lenta desde el primer minuto, la historia sigue al peor actor del casting, con su cara de palo inexpresiva, mientras deambula por todo el pueblo atando sueltos cabos de su vida en lo que parecen sus últimos días. Bueno, ¿pero el tema del hombre lobo matando gente qué tal? Pues teniendo en cuenta que este monstruo solo ataca de noche y que más del 90% de la película pasa de día, nos podemos hacer a la idea.

Con todas las esperanzas depositadas en la última película de hoy, entro a la sesión de Let it ghost. Una recopilación de tres cortos sobre fantasmas, cada uno de un estilo distinto, más enfocadas al humor que al terror. La primera historia es realmente divertida, con un giro hacia el final que te saca una carcajada cumpliendo con creces lo que pretende. Los otros dos son un lastre para la película. El segundo tiene un humor casposo muy desfasado para estos tiempos, con chiste rozando la homofobia. Y la tercera es una comedia romántica que no va a ninguna parte y que no puede ser más previsible.

El implacable sol se pone y yo, harto de pasar horas encerrado en salas para terminar decepcionado, me retiro a casa. Toca cenar, intentar olvidar todo esto y rezar para que mañana sea un día mucho mejor, que difícil no será.