
Tras el horror de ayer, mis expectativas no son muy altas. El calor parece no querer irse y la gente empieza a llegar a la ciudad abarrotando bares y terrazas. La playa rebosa vida desde primera hora del día y me cuesta un buen rato encontrar un sitio donde poder comer. Se nota como crece el espíritu Sitges ahora que se acerca el primer fin de semana. Con energías nuevas, me dirijo al Retiro, donde tengo las cuatro sesiones de hoy consecutivas: entrar sobre las cuatro de la tarde y salir pasada la medianoche, todo bien.
La primera es Suitable flesh es una adaptación libre del relato La cosa en el umbral de HP Lovecraft. Seguimos a la doctora Derby, una psicóloga que recibe a un chico con un caso grave de esquizofrenia. Poco tarda en darse cuenta de que hay algo más, algo oscuro en este caso y que su vida corre peligro. Lástima que la película sea tan mala con una historia tan buena. Las actuaciones son de risa y los efectos tampoco están muy allá. Salvando la escena del coche marcha atrás (quien la haya visto me entiende), el resto es como mucho anodino. Está dirigida por Joe Lynch, que no lo hizo tan mal en Mayhem, incluso me gustó Knights of Badassdom, aunque esta vez no lo consigue aún con la participación de Barbara Crampton.
Sigo sin encontrar una película buena este año. Ya llevo incontables decepciones cuando entro a ver Project Silence. Es una disaster movie al uso con el añadido de unos perros en CGI que le dan el toque distintivo a la película. Sigo sin saber por qué no eran animales reales, pues todos sabemos que los efectos por ordenador suelen envejecer bastante mal y más cuando se animan seres vivos. Aunque la trama no es una pasada y ves venir los giros del guion antes que el propio director, Project Silence aguanta el tipo como lo que es: un film más de gente corriendo entre escombros, fuego y coches destrozados.
Animado por el anterior pase, empiezo a ver la luz este año y recobro la esperanza de disfrutar en estas salas de alguna película decente. Mis rezos son escuchados con The Childe, de Park Hoon-jung, un director con un recorrido de los que dan para escribir un libro con titulazos como The unjust, New world, las dos películas de The Witch o V.I.P. En este caso no cuenta la historia de un ex-boxeador que viaja a Corea a conocer con su padre y las cosas no van bien. Casi dos horas de pura acción plagada de humor donde el auténtico protagonista es el actor Kim Seon-ho. Este se sale de los papeles de niño bueno y guapo de las comedias románticas que suele hacer, como El amor es como el chachachá y Start-Up, para meterse en uno que vale su peso en oro. Me vería una saga entera solo de este personaje.
Aun con la sonrisa en la boca cierro el día con Hermana Muerte, de mi querido Paco Plaza. La película es una precuela de Verónica porque así lo han dicho, no porque tenga nada que ver. La fotografía y la música son algo de otro mundo que, junto con la interpretación espectacular de XX, hacen del conjunto un ejemplo para estudiar. Pero, siempre hay un pero, a la historia le falta pegar fuerte. Empieza lenta, pausada y tímida, tardando más de media película en demostrar quién es el director y porque, aunque luego, en los últimos 40 minutos, es un no parar de tensión y terror que te mantiene quieto en la butaca. Siendo claro, tampoco aporta ningún giro y reinvención al género del terror, ni a las historias de monjas terroríficas que están tan de moda. Sí, señor Plaza, creo que todos queríamos más sangre y muertos en el convento.
Terminando el día con la impresión de que ahora empieza el auténtico festival, me retiro a la cama. Ha sido una jornada increíblemente mejor que la de ayer y tan solo espero que el ritmo y la calidad se mantengan en las próximas.