El quinto día ha llegado. Al terminar hoy tocará hacer balance de la primera mitad de este año y, tristemente, por el momento la comparativa con el 2022 no es positiva. Es momento de visionar las propuestas de hoy y reflexionar sobre estos días pasados.

La primera sesión de hoy la dedico a la animación. Four souls of coyote nos cuenta, con humor y ternura, el mito de la creación de los nativos americanos. Con una calidad excepcional y una animación tradicional, uno puede perderse en los detalles de la fábula y sumergirse en la cultura, muchas veces silenciada, de los mal llamados indios americanos. Otro elemento que nos ayuda a comprender más aún su mensaje es la banda sonora, llena de percusión y de coros. Toda una experiencia que sin duda tengo ganas de volver a ver con calma para desentrañar más de ella.

Tras la obligatoria pausa para comer algo y reponer energías, meto la cabeza en #Manhole, un thriller lleno de tensión de Kazuyoshi Kumakiri. Un hombre vuelve a su casa después de la fiesta sorpresa que le han organizado sus amigos como despedida de soltero. En el viaje de vuelta, cae por una alcantarilla y su vida se convierte en una pesadilla por escapar de allí. Una clara demostración de cómo aún quedan cosas por hacer e historias que contar de gente atrapada, en lo que ya casi es un subgénero del terror. Pero si algo he de achacarle es el tremendo Diabolus ex machina que se marca en la recta final para justificar todo lo acontecido. Hay veces en las que es mejor no explicar nada y dejar el misterio que meter un giro de guion tan improvisado.

Saliendo con una sensación agridulce de la anterior sesión, entro de lleno en The Sacrifice Game de Jenn Wexler. Lo que empieza como una versión explicita y macabra de Funny games o Los extraños, pierde el foco rápidamente para ser una chorrada de cuento infantil con efectos digitales de saldo y unos problemas de guion de los que te hacen poner una mueca en la butaca cada dos por tres. Cuando empiezas bien y luego solo haces que perder fuelle, es que algo en tu idea base no funcionaba. E aquí un ejemplo de ello.

Cierro la noche con She is Conann. Poco tengo que contar de ella, más allá de comentar que se trata de una película en blanco y negro, pausada y melancólica sobre las diferentes etapas de Conann, una chica que emula al conocido Conan el bárbaro. La fuerza de las imágenes y la puesta en escena, como si de una obra de teatro se tratase, son algo muy a tener en cuenta en el resultado. La tristeza se transmite en cada escena, haciendo de la película toda una oda a la pérdida y la muerte. Merece un segundo visionado para captar los matices del mensaje.

Después de un film como el último, y siendo casi la una de la madrugada, no me quedan fuerzas ni para llegar a la cama. El sueño me persigue por las calles como un depredador al acecho. Mañana será otro día, el primero de la segunda parte de este festival de cine.