Hoy toca comenzar con calma. Ayer estuve casi 24 horas por el festival, yendo de sesión en sesión, y mi cuerpo me pide descanso. Las piernas fallan al subir las cuestas infinitas de la ciudad y los ojos se me cierran a la que me siento. Aprovechando este estado, paseo por los puestos de venta que hay en la playa. Como cada año, estos están tematizados con elementos vintage, de horror y ciencia ficción, pero sobre todo de cine. Realizo mis compras como buen aficionado a coleccionar DVDs y café en mano, me dirijo a la primera película del día.

The Primevals es un clásico congelado en el tiempo, y es que la historia tras la película es de por sí otra película. El guion se empezó a escribir en los 60 para comenzar con el proyecto en los 70 de mano del mítico David Allen. Este lo tuvo que abandonar hasta los 80, donde fundó Full Moon, los de la saga de Puppet Master y Species, y reemprendió el proyecto. Lamentablemente, Allen murió en 1999, dejando The Primevals a medias y a la productora sin recursos para terminarla. En 2018 Chris Endicott y Charles Band iniciaron una campaña de crowdfunding en Indiegogo donde recaudaron 40000 dólares con los que pudieron retomar la película y finalizar este homenaje a Allen.

Es cierto que la obra adolece de un guion de más sesenta años, con sus clichés de la época y su scifi de antaño. Su calidad es muy superior a lo esperado y se nota la buena mano tanto en el material rescatado de las primeras versiones como en los efectos stop-motion más modernos que se han aplicado. Es una película que merece su espacio en la historia del cine porque muy pocas veces se consiguen terminar este tipo de proyectos que el tiempo y el azar ha jugado en su contra.

Tras este viaje al pasado se viene el punto fuerte del festival para mí. Llevo un par de días que por las salas de prensa de Sitges, los compañeros solo hacer que hablar bien de esta película y ya entro a la sesión con las expectativas altas. Empiezo Pobres criaturas de Yorgos Lanthimos. La historia parte como una revisión romática del clásico Frankenstein, con un apartado artístico que otorga a la obra un aire de cuento de hadas impecable. Es una película con una gran variedad de capas a analizar: desde el propio mensaje que da, su apartado artístico, el papel fundamental que tiene la banda sonora,… Un deleite en todos los sentidos. Posiblemente la mejor película de fantasía del festival de este año.

Para terminar el día con buen sabor de boca, entro a ver una sesión doble con River y Mondays: see you “this” week!. Dos películas japonesas sobre bucles temporales con una clara intención humorística. Dos propuestas sin maldad donde, sobre todo en River, los personajes son todos muy simpáticos y buenas personas, algo casi tan fantasioso como sus problemas temporales de ciencia ficción.

Por hoy no hay nada más. Solo queda descansar y en ello me voy reflexionando sobre Pobres criaturas. Sobre las decisiones artísticas, sus carencias y sus logros. Si es que cuando digo que la película da que pensar, es por algo.