
El segundo día trajo consigo un cambio positivo. Las nubes que amenazaban lluvia se habían disipado, y un calor veraniego llegó para no marcharse. Aunque la falta de sillas para prensa en el Escorxador se notaba, la organización de mi jornada fue mucho más fluida que la del primer día. Con el café en mano y el ánimo renovado, me adentré en una selección de películas variada y, por suerte, de mayor calidad en general.
Empezando el día con The Substance, dirigida por Coralie Fargeat, resultó ser una experiencia peculiar. Esta mezcla de body horror y comedia negra giraba en torno a un producto revolucionario que prometía ser una versión mejorada de uno mismo. Visualmente impactante y con una estética que rozaba el exceso sin perder el control, la película alcanzó su mejor forma en su segunda mitad, sobre todo en los últimos veinte minutos. Demi Moore encabeza el reparto con una interpretación magnética, y aunque algunas escenas rozaban lo grotesco, el film no deja de mantener ese toque de ironía y crítica. Quizás no es una propuesta para todos, y por momentos me pareció predecible y aburrida, pero me era imposible negarme a verla.
Seguí con un clásico en la sala del Prado, Malpertuis, que sigue resultando tan fascinante como perturbador. Este montaje restaurado conserva toda la atmósfera opresiva de la película original, absorbiendo al espectador en su peculiar laberinto narrativo. Aunque algunos elementos muestran signos de su época, la esencia gótica y onírica de la cinta mantenía intacto su impacto. Fue un recordatorio de lo que el cine de culto europeo podía ofrecer, lleno de misterio y horror fantástico. Cabe recordar que esta película ganó el premio al mejor guion en la segunda edición de este mismo festival.
Después de comer corriendo entre salas tocaba la propuesta italiana Body Odyssey de Grazia Tricarico, que explora el mundo del culturismo desde una óptica psicológica más que física. Mona, la protagonista, se presenta como una figura trágica, atrapada en una obsesión por su propio cuerpo, y la película logra plasmar esa relación simbiótica entre cuerpo y mente de forma efectiva. El tono introspectivo se vuelve denso por momentos, pero la potencia visual y la profundidad emocional consiguieron mantener mi interés hasta el final.
Justo antes de cenar tuvo su turno Nobuhiro Yamashita y su propuesta Confession (Kokuhaku). Un thriller claustrofóbico en una montaña nevada, aprovechando el aislamiento y la tensión entre los dos personajes para generar suspense. Con una duración compacta de 76 minutos, la película se mueve con agilidad, y aunque algunos giros son muy previsibles, la relación entre los protagonistas se va volviendo tensa por momentos y consigue engancharte. Es un thriller eficaz que sabe jugar bien sus cartas, apoyándose en su atmósfera y un par de giros bien ejecutados.
Y por último intenté sobrevivir al maratón La nit + Freak, en el Auditori. Una sesión de tres películas y dos cortos que empezó a la 1 de la madrugada y amenazaba con terminar a las 7 am. El primer corto, Drizzle in Johnson, es un desfase visual con una “historia” surrealista y bastante mala. En cambio, Help I’m Alien Pregnant, es un buen gag que dura lo suficiente para no volverse un error.
La primera película, Spermageddon cumplió con lo que su título prometía: una comedia de animación irreverente y escatológica que situaba la primera experiencia sexual adolescente como telón de fondo para una épica carrera microscópica dentro del cuerpo del protagonista. Aunque la premisa suena absurda, la película sorprende con un ritmo ágil, momentos genuinamente divertidos y una animación más que decente. La irreverencia y la vulgaridad no faltan, y la animación y el diseño visual lograron que la experiencia fuese entretenida, aunque es imposible no compararla con Sausage Party.
Mis fuerzas terminaron con Chainsaws Were Singing, una comedia de terror musical que abraza con orgullo su bajo presupuesto. La mezcla de gore, música y humor absurdo no siempre funciona, pero en conjunto, la película resultó divertida. Aunque pierde algo de ritmo en su parte central, la energía del reparto y la pasión del cineasta brillan por sí mismas, dejando claro que este es el tipo de película que los fans del cine de culto disfrutarán y que probablemente ganará adeptos con el tiempo.
Está claro que este segundo día fue mucho más satisfactorio que el primero. Las películas, aunque no perfectas, lograron mantener un nivel sólido de entretenimiento y, en algunos casos, incluso sorprender. Y aunque mis fuerzas a las 5 de la madrugada estaban en las mínimas, el festival, sin duda, comenzaba a coger ritmo.