
Arranco el día lleno de esperanza y cafeína. Tras el bodrio de Night Silence esta madrugada pasada, mi cuerpo pide adrenalina para despejar la mente. Mi paseo matutino por un Sitges medio vacío no ayuda en lo más mínimo a ello, pero sé que siendo viernes, en cuando se vayan sucediendo las horas, la ciudad se va a llenar junto a las salas.
El día empieza con Call of Water, de Élise Otzenberger, que explora el angustioso viaje de una madre, Sarah, que recupera a su hijo tras perderlo en la playa, solo para descubrir que algo en él ha cambiado por completo. Lo que podría haber sido un relato conmovedor sobre la pérdida y el trauma, se convierte en una espiral de obsesión por parte de la protagonista. Sarah se hunde en su paranoia, ignorando a su otro hijo y poniendo en riesgo la vida de su familia. Aunque la película intenta sumar con su toque sobrenatural, en realidad, este elemento parece restarle más de lo que aporta, ya que la caída de Sarah hacia la locura se sostiene por sí sola. El resultado es una historia que se siente estirada y que en gran parte no consigue conectar emocionalmente con la fuerza que pretende.
Con el sol, cayendo y sin muchas esperanzas en la siguiente película, me dirijo a la sala Tramuntana. En todo el festival, esta sala ha demostrado el porqué de su nombre, con el aire acondicionado al máximo. Además, sigue teniendo problemas de audio desde la edición anterior del festival, haciendo que los tímpanos de las primeras filas sufran a cada grito. Con esos ánimos entro a Dead Talents Society.
Por suerte, previo al pase, su director John Hsu y Bo-Lin Chen, uno de los actores, ya nos hacen reír con sus bromas. Hsu nos cuenta que la idea de su obra surge cuando, viendo una película de terror en un festival de cine, le dio pena el fantasma de una mujer que salía de un baño. Se imaginó lo horrible que debía ser para ella arrastrarse por ese suelo. Lo que en definitiva, era un trabajo de mierda.
Dead Talents Society es puro humor absurdo y una de las películas más divertidas que he visto en el festival. Los fantasmas y espíritus dejan atrás su halo de terror y misterio para convertirse en simples celebridades que compiten por la fama en el más allá. Aunque la premisa es descabellada, la película brilla por su ingenio y creatividad. Lo más aterrador de la historia, sin embargo, es la idea de que incluso después de la muerte, uno tenga que seguir trabajando para siempre. No hay jubilación para los fantasmas. Es una comedia de terror que juega con lo absurdo de la fama y lo lleva a un terreno completamente surrealista. Un auténtico respiro cómico. No recuerdo una sesión tan divertida desde One cut of the dead.
Y cierro el día con Else, de Thibault Emin. En la selección de películas, previo al festival, me pareció interesante su propuesta, donde una extraña enfermedad hace que los seres vivos se fusionen con los objetos que tocan. Las primeras escenas recuerdan inevitablemente a los días de confinamiento por la pandemia de Covid-19, lo que añade una capa extra de mal ambiente a la trama. Los efectos visuales, creados con prótesis y maquillaje, son sin duda lo más destacado de la película. Sin embargo, las interpretaciones dejan mucho que desear, y el tercer acto, lleno de imágenes generadas por IA, empuja la película hacia un mensaje transhumanista y a una reflexión sobre los límites del individualismo y el yo que suenan a paja y relleno. Lo que comenzó como un prometedor relato de horror corporal termina siendo un ejercicio filosófico que no llega a cuajar del todo, aunque visualmente tiene su mérito.
Termino el día contento con lo ofrecido: risas y angustia, a partes iguales, aunque no todas las películas lograron cumplir con las expectativas y me sobraron todas esas reflexiones filosóficas. A pesar de algunos tropiezos, la jornada me dejó buen sabor de boca, especialmente con la comedia fantasmal Dead Talents Society, que destacó por su originalidad y frescura. Mañana ya viene mi penúltimo día del festival, por lo que toca descansar y recuperar fuerzas, que ver tantas películas en pocos días cansa más de lo que parece.